En las casas de apuestas que trabajan por internet se manejan cantidades estratosféricas tanto por número de apuestas realizadas como por el valor económico de las cantidades jugadas.
Las grandes casas de apuestas deportivas viven pendientes de los resultados de futbol que se van produciendo a lo largo de la jornda y temen la concurrencia de algunos resultados combinados que pueden hacerles llegar a perder grandes cantidades de dinero.
En Betfair no tienen esa preocupación. En su caso no se juega contra la empresa, sino contra otro jugador (al estilo del frontón vasco). Betfair es el intermediario entre dos posiciones contrarias. "Somos el eBay de las apuestas", dice Sacha Michaud, jefe de Betfair España.
Su sede central también está en Londres. Aquí no hay cotizadores, pero sí un centenar de personas, la mayoría ex empleados de Bolsa, que atiende al apostante. La pared se ha forrado de televisores donde se ve fútbol, caballos o el concurso ¿Quiere ser millonario? También se apuesta a si nevará el día de Navidad o si Berlusconi ganará. Todo vale, si alguien recoge el guante. La gran pantalla muestra gráficos del tráfico de los servidores y del total de apuestas del día (1.651.000) y sus diferentes tipos (3.092).
Betfair es otro de los fenómenos del juego en Internet. En cinco años ha despuntado sobre las miles de páginas dedicadas a las apuestas. Gracias a su sistema, Betfair siempre da unas décimas más que la competencia. "Ganamos un 1% por jugador, cuando la media de las casas de apuestas está entre el 7% y el 10%; pero nuestro negocio es la cantidad", dice Michaud. "En un día hacemos 15 veces más transacciones que la Bolsa de Londres".
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